Sólo para que sepas...

"Y si viviera una vez mas
me volvería a equivocar otra vez?
Sí, no te quepa duda,
hasta la locura y hasta el dolor".
Gang Bang - Nacho Vegas

Esta noche te necesitaba...
Físicamente...
Sexualmente...
Esta noche necesitaba... necesito,
sentirte desnudarme con la mirada,
como hacías a cada asomo de soledad.
Me hacen falta tus manos
recorriéndome el cuerpo con urgencia
y tu boca
buscando el moviemiento serpentino de mi lengua.
Mientras las horas caían,
y el fuego de mi piel aumentaba,
me pensé ente tus brazos,
como antes,
cuando tus manos me separaban las piernas con rudeza
para entrar en mi,
y yo gemía,
entregando mis vacíos
al complemento prestado de tu cuerpo
embriagado de deseo.
Hoy me sentí celosa de la que duerme a tu lado
aimanando tus soledades,
de la mujer que atraviesas con tus ganas cuando quieres,
a la que le dedicas canciones,
la que miras con complicidad cuando cantas...
en la que piensas cuando acaricias las cuerdas de tu guitarra.
Setí deseos de poder ser yo esa mujer nuevamente
y meterme una vez más en tu cama,
en tus deseos,
en tus calores,
en tus desvelos insomnes,
y que tu también te metieras en mi,
como la brisa de las montañas de Puerto Plata,
purificándome...
con un soplo de la mujer que ya no soy.

Casi Una Estación

El aire es más respirable ahora
mas, sin embargo,
aún quiero pedirle a las ardillas
que me entierren entre sus nueces,
ocultándome en el piso duro,
de la recurrente soledad
que lleva cinco meses
persiguiéndome sin tregua.
De vez en cuando pasa un avión
recordándome que una vez
escribí que iba cargado de sueños,
y ahora se lleva los mios.
Al otro lado de la calle
un hombre me mira sin prisas,
ni deseos, ni emociones;
sólo para descubir
que yo también lo miro
con los ojos cargados de la misma nada.
Matroushkas en mi escritorio:
una, dos, tres... mil.
Libros apilándose a cada lado de mi cama,
mi blog que ya nadie lee,
las luces intensas de la temporada...
todo luchando, febrilmente,
para hacerme invisible.
Me esconderé detrás del árbol de navidad.
La soledad ya vuelve...

La efímera vida de las burbujas de jabón. II



Sin embargo, yo,
no puedo seguir adelante.
Me niego a dejar atrás mi vida,
y me aferro a ella
con la fuerza del pujo de un parto,
para no perderme entre la parafarnalia
de las luces de neón
o las calles siempre bien iluminadas,
donde la tristeza se viste de pordiosera,
mueriendo de frio,
ante la mirada impávida
de las mujeres cubiertas en pieles falsas
procurando aislarse de la realidad.
En el cause del rio,
entre los barcos que desempacan sueños,
vuelan sin rumbo,
y desde ninguna parte,
como una utopía o una ilusión,
las burbujas de jabón,
inocentes a lo que sucede
en el misticismo de esta ciudad,
y vuelan
como los deseos de cumpleaños,
iluminando el cause del rio,
desvaneciéndose, muchas veces,
en la oscuridad de sus aguas.

La efímera vida de las burbujas de jabón. I


Las hojas huyen de las ramas
ya secas de vida,
y a la agonía de los árboles
le sigue la brisa fría
que siempre precede a la muerte.
Suenan las campanas en las torres,
altas y siniestras,
llamando insesantemente
sin prisa ni direccion
a los desamparados con hambre,
queriendo llenarles las barrigas
de mejores tiempos,
de vacuedades.

Mientras, para nosotros los iguales,
los conformes,
las hojas de los árboles siguen huyendo,
marrones y tristes,
y en algún lugar un muchacho hace burbujas de jabón
que sin lugar a dudas, y sin mentirle a tiempo,
explotan...

Analeig

Andas pisando fuerte,
rasgando el aire con esa nariz tuya
que te adorna el rostro
como un mandamiento divino;
andas acariciando infantes…
mirando de frente.
Hoy estás lista para tomar el mundo y,
con el mundo,
a todos los que en el habitamos
y hasta ahora estábamos ajenos
a esa magia tuya
que se derrama de tus tacones traicioneros
mientras te bajas del tren
y de la vida de todos los que te miramos,
anonadados,
alejándote,
quizá no para siempre.

Transparente

Te espero
y lo sabes.
Tú lo sabes todo.
Sabes de su dolor,
y del nuestro.
Sabes de la agonía
que se le queda en la voz,
en el cuerpo,
en el alma.
Si acaso te importara
podrías sanarle,
pero sólo estás
cuando la risa florece.
Lo dejarás morir,
lo sé, lo presiento.
Lo dejarás morir
y puedes sanarlo.
Eres como un fantasma,
transparente,
invisible cuando quieres...
ausente.
No entiendo
cómo nos llamas amigos
si te llamo
y no vienes.
Si sabes que te necesitamos
y no vienes.
Si se nos está muriendo
y no vienes.
Y no vienes!
No vienes...
No
vienes...

"Sin tanto espacio"

"No hay tanto espacio como se ve. No hay tanto cielo como se ve".
Franco De Vita - Sin Tanto Espacio

Vuela más alto...
Atraviesa los espejos,
extiéndeme tu lengua sedienta
mientras la fortuna se burla.
Vámonos flotando
entre turbulencias,
entre las faldas de las ninfas,
por el mundo
y luego de planeta en planeta
como si no hubiese otra cosa
que tu mano en la mia.

Cartas a Marcelo

Se está bien aquí, Marcelo.
Las hojas, como espejos,
reflejan una carita diferente
igual que las calles.
Sé que te gustaría, Marcelo,
sé que te gustaría.

Está también el río
que viene a recordarme
nuestros tiempos,
que siempre seran nuestros,
entre las risas del parque
y las piedras del río.

Ay, Marcelo, ay!
Está también la brisa,
helada de soledades,
que lame los rostros y los huesos
como la perrita de la vecina,
te acuerdas, Marcelo?

Hace tanto que ya no...
que ya no.
Tengo los labios cuarteados,
y no me queda más
que sonreirle a la vida
que no te sonríe a ti.

Qué lejos estás, Marcelo,
de los árboles de colores,
del río y el parque,
de la brisa carinosa y fría...
de los momentos que fueron nuestros,
y hoy son sólo mios.

Me acaban de Publicar en Clave Digital!!!!

Aqui tienen, queridos amigos, el link para que puedan chequear el articulo con mis poemas en el periódico Clave Digital!!

http://www.clavedigital.com/App_Pages/Ocio/Ocio.aspx?Id_Articulo=4195

Pasen por allá y denme apoyo!!

Los Otros

Agacho la cabeza,
se trepo al avion
y en ese mismo momento
uno se largo de la ciudad
para no volver jamas,
otro saco un cuaderno
y empezo a escribir con lagrimas,
otro se rio a carcajadas
para no ahogarse en la melancolia,
otro se sento frente al mar
a contar gaviotas suicidas,
Y otro se agarro del mango de una guitarra
y la hizo cantar tristezas.
Los otros otros,
ajenos a el cambio que habia dado el mundo,
se volvieron a ella,
dandole la bienvenida,
envolviendola en girasoles,
y dejando a los primeros otros
disfrutar del recuerdo de lo que ahora
era su realidad irrefutable.