Regreso


El sol que entra por la ventana de la cocina
huele a café con cremora, y a humo.
Pestañear es ver en la oscuridad de mis párpados
la congruencia del pasado y el presente
mezclados hasta ser uno en el silencio.
Detrás mío se levanta como gigante
el arco de la puerta, imponente y definitivo,
anunciándome que el reloj no se ha detenido,
y que su marcha definitiva y resuelta
solo acerca el momento de guardar en un clóset
los olores ahora familiares y conocidos,
junto a las texturas y los sabores cotidianos.
Así, sin más que el deseo de estar desde hace tiempo,
me sumerjo en ese mar unidireccional de almas
con destino a lo conocido,
con mis cincuenta libras de extranjerismos al hombro
y mis labios llenos de besos no-natos,
a reencontrarme con todas aquellas cosas
que dejé pudriéndose en el calor calcinante
de los veranos de mi isla.






1 Sintieron Conmigo:

  Meli

1/6/09 8:51 a. m.

Siempre es bueno reencontrase con los seres queridos amados y con las cosas buenas que nos hacen falta... Y hasta con los desconocido porque te encontraras conmigo bella, jajajaj,besos grandes para ti amor.