Tengo una soledad acompañada
de corrientes eléctricas y átomos solitarios,
donde convergen como en un basurero,
lo mejor y lo peor de la humanidad.
Mi soledad no pregunta oficios,
ni números de identidad y electoral
sino que abre sus alas a lo desconocido
para no negarse un poco de compañía.
La electricidad, a su vez,
responde con la misma fuerza de un rayo,
a la velocidad de la luz,
haciendo brotar de mis dedos
palabras instantáneas, diluidas, descafeinadas.
Tengo una soledad que no está sola
una soledad que canta, que sueña,
que resuelve conflictos, que se enoja,
una soledad enamorada y desenamorada,
triste y feliz, triunfadora y derrotada,
que vive a través de otros,
que fluye a través de mi,
hacia el universo de almas solitarias
que se acompañan mutuamente,
repitiendo un ciclo eterno de desamparo
donde al final de cada día
me voy a la cama sola y acompañada.
de corrientes eléctricas y átomos solitarios,
donde convergen como en un basurero,
lo mejor y lo peor de la humanidad.
Mi soledad no pregunta oficios,
ni números de identidad y electoral
sino que abre sus alas a lo desconocido
para no negarse un poco de compañía.
La electricidad, a su vez,
responde con la misma fuerza de un rayo,
a la velocidad de la luz,
haciendo brotar de mis dedos
palabras instantáneas, diluidas, descafeinadas.
Tengo una soledad que no está sola
una soledad que canta, que sueña,
que resuelve conflictos, que se enoja,
una soledad enamorada y desenamorada,
triste y feliz, triunfadora y derrotada,
que vive a través de otros,
que fluye a través de mi,
hacia el universo de almas solitarias
que se acompañan mutuamente,
repitiendo un ciclo eterno de desamparo
donde al final de cada día
me voy a la cama sola y acompañada.

