Ciudad
Mi ciudad se levanta
como un murmullo que crece,
que se mezcla, que grita,
que se convierte en canción
y luego en ruido.
Mi ciudad, es prestada,
porque no es de mi ni de nadie,
ni tiene horarios establecidos.
No me alimenta, mi ciudad,
ni me da muy seguido a mamar
de su ubre enorme y rosada,
pero cuando lo hace
mi ciudad se transforma,
y ya no es mas escandalo,
rascacielos y soledades,
se vuelve entonces arte:
un violín que despierta
en la panza fría del tren,
un poema pegado en un zafacón,
una pintura acariciando el alma
en cualquier esquina...
Mi ciudad, que no es mía,
ni prestada, ni de nadie,
se vuelve a veces una casa colectiva
en cada calle y cada rostro.
como un murmullo que crece,
que se mezcla, que grita,
que se convierte en canción
y luego en ruido.
Mi ciudad, es prestada,
porque no es de mi ni de nadie,
ni tiene horarios establecidos.
No me alimenta, mi ciudad,
ni me da muy seguido a mamar
de su ubre enorme y rosada,
pero cuando lo hace
mi ciudad se transforma,
y ya no es mas escandalo,
rascacielos y soledades,
se vuelve entonces arte:
un violín que despierta
en la panza fría del tren,
un poema pegado en un zafacón,
una pintura acariciando el alma
en cualquier esquina...
Mi ciudad, que no es mía,
ni prestada, ni de nadie,
se vuelve a veces una casa colectiva
en cada calle y cada rostro.

