Bebamos del humo
para que nazcan poemas,
mientras nuestras verguenzas,
junto a las ropas,
caen intoxicadas
a los pies de los argonautas
que ahora nos poseen.
Agarremos la próxima nube
que exhalen nuestros pulmones
y miremos como se destruye
el sentido común,
y los valores morales,
ante la inminente estridencia
de una risa desesperada y loca
producto de estallidos de color
y besos prohibidos.
Soplemos, de una boca a la otra,
el embriagante aroma del incendio
de nuestros sentidos.
Vámonos a volar…
Vámos…
Volemos…
para que nazcan poemas,
mientras nuestras verguenzas,
junto a las ropas,
caen intoxicadas
a los pies de los argonautas
que ahora nos poseen.
Agarremos la próxima nube
que exhalen nuestros pulmones
y miremos como se destruye
el sentido común,
y los valores morales,
ante la inminente estridencia
de una risa desesperada y loca
producto de estallidos de color
y besos prohibidos.
Soplemos, de una boca a la otra,
el embriagante aroma del incendio
de nuestros sentidos.
Vámonos a volar…
Vámos…
Volemos…
